Hablar de Haití, es hablar de un país que cuenta con cierta dosis de peligros por sus calles, como ya supongo que sabrán. Los turistas que deciden viajar a este país no son aventureros de por sí, sino que toman las precauciones necesarias para poder evitar que le puedan secuestrar, hacerle daño o incluso simplemente robar, porque ninguna de las tres cosas es algo que guste mucho a nadie. Haití cuenta con una de las mayores tasas de secuestro, de violencia y de robos de la zona, por lo que es algo que debemos tener en cuenta.

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Haití por desgracia se conoce en cierta forma porque es un país peligroso, algo muy cierto, pero que no se debe dejar de hablar de sus atractivos. Cuando el turista decide visitar el país sabe que tiene que enfrentarse a un peligro constante y que en cualquier ciudad o cualquier calle, el peligro puede estar presente. Este hecho hace que en los últimos años sean muchos menos los turistas que acuden a Haití, porque no quieren estar en tensión constante por su seguridad, sino que quieren disfrutar y relajarse.

La opción de alojarse en un hotel del que no tengan casi que salir o donde estén la mayoría del tiempo, es también una buena opción, aunque dependerá de los gustos del turista y de la compañía, porque estar casi todo el día en el hotel es muy recomendable para parejas que se acaban de casar y que quieren estar mucho tiempo solos, en un ambiente íntimo y por supuesto muy romántico, que es lo que buscan en Haití.