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Los idiomas oficiales de Haití son el francés y el criollo.

La religión principal es la católica, que constituye el 80% de la población haitiana. También hay un grupo de protestantes, que forman la minoría religiosa más importante del país. Otras minorías las forman los animistas.

Los practicantes del vudú están en un porcentaje de las religiones anteriormente nombradas. También hay algunos fieles al vudú que la tienen como única creencia.

La educación es gratuita y obligatoria para niños de 6 hasta 12 años, sin embargo al país le faltan instalaciones adecuadas y hay muchos infantes que no acuden a la escuela.

La música popular es el kompa o konpa, cantado generalmente en criollo. La cultura es muy rica en tradiciones, y muchas de las costumbres, al ser los haitianos descendientes de esclavos traídos de África, todavía las conservan.

Es muy común ver por las calles haitianas a mujeres llevando elementos de todo tipo sobre sus cabezas como se ve en África. Sus artesanos son muy buenos en materiales tales como la herrería, trabajos con madera desde pequeños elementos hasta muebles hechos totalmente a mano.

Arte y cultura 

El Vudú Probablemente es la primera palabra que viene a la mente cuando se habla de Haití. Para el viajero con una mente abierta, el vudú, sus ritos y ceremonias son el principal atractivo cultural de la visita al país.

Mucho más allá de una mera expresión anacrónica del pasado africano de Haití, el vudú es una experiencia vital que comparte la mayoría de los haitianos y que merece la pena conocerse.

Qué es el Vudú Ante todo, el vudú es una religión, la dominante en Haití. Muchos de los principios y prácticas del vudú pueden sonarnos a pura superstición, pero imagínese qué le pueden parecer ciertas características del cristianismo a quienes no saben de qué se trata:

Qué pensarían de la Santísima Trinidad, o de la resurrección de Cristo, de su presencia en la eucaristía? Cualquiera de estas prácticas, creídas totalmente por el más inteligente de los cristianos, le parecerían tontas supersticiones a alguien no familiarizado con el cristianismo.

Hay que reconocer pues, en primer lugar, que el vudú es la religión de Haití, y que es tomada muy en serio, no solo por campesinos analfabetos, sino por los estratos más preparados y educados de la sociedad haitiana. No se trata de creer en el vudú -como no se espera que se convierta al islamismo si visita Irán- sino que aprenda a reconocerlo como cualquier otra religión del mundo.