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Se puede uno quedar en la casa principal, en el tercer piso donde uno puede quedar envuelto en la magia de las vistas que se pueden apreciar desde el balcón, con vistas a la mecedora del patio de orquídeas y a los árboles. La vista que se obtiene al ver colgando las ramas y las flores blancas en el barrio viejo, es simplemente insuperable. Los camareros están disponibles todo el tiempo, juntao a las habitaciones. Sin duda es un lugar que vale la pena, buscar vuelos económicos y visitarlo.

Con un recorrido por el pueblo, se puede ver “arte” que se puede comprar a los vendedores ambulantes de Jacmel. Hay una pintura muy popular, de dos rifles “toting gallos” en las que se ven personas fumar cigarrillos, otro que muestra los pasajeros que saltan por la borda en la boca de los gigantes peces tropicales, y una serie de dibujos animados en los que se recrean las masacres, de cuando el país fue presidido por Jean-Bertrand Aristide, exiliado presidente de Haití.