La clase obrera, en su perpetua relación antagónica con el capital, históricamente, construye muchas organizaciones en el campo de batalla contra la clase burguesa.

En la perenne lucha contra el capital, los trabajadores han construido, en muchos casos con mucha confusión y desorientación burocrática, dos niveles de organización, en un revolucionario y en una sociedad democrática Prácticas burocráticas han plagado a cada nivel y la relación de estos dos niveles.

Muchas de las lecciones deben ser aprendidas a fin de corregir de manera sistemática no repetir y reproducir los errores del pasado a fin de que nuestra clase avance eficazmente en su tarea histórica para enterrar a capital y ofrecer una nueva alternativa para una nueva sociedad.
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La masa nivel democrático no puede ser una organización de servicio, al igual que muchos sindicatos amarillos se identifican a sí mismos.

La masa nivel democrático debe ser una organización combativa de los dominadas y explotadas clases sociales , en constante lucha para la conquista de nuevas demandas.

La masa democrático no debe ser un enlace que garantice la colaboración, una coexistencia pacífica de dos clases que se oponen fundamentalmente. Las lecciones de la vida ya han demostrado que con cualquier intento, cualquier aplicación, de una relación no antagónica, los trabajadores siempre terminan con más problemas.

De hecho, más de nuestra organización no es combativo, menos vamos a lograr, más la clase capitalista se llevará de nuevo a nosotros.

La clase capitalista no dudará un segundo en la tira de nosotros y de todos nuestros logros, por lo que lucharon valientemente por nuestros hermanos y hermanas. Uno de los ejemplos es la lucha de ocho horas que hemos concedido a nuestros gradualmente explotados.